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"No fue un accidente, fue un atentado": sobrevivientes del siniestro de Cutcsa reclaman justicia a un año de lo ocurrido

Ambas sobrevivientes coincidieron en que el siniestro cambió sus vidas y que el proceso judicial y la falta de seguimiento agravan su situación.

"No fue un accidente, fue un atentado": sobrevivientes del siniestro de Cutcsa reclaman justicia a un año de lo ocurrido

Ambas sobrevivientes coincidieron en que el siniestro cambió sus vidas y que el proceso judicial y la falta de seguimiento agravan su situación.

A un año del accidente del ómnibus de Cutcsa que terminó a orillas del río de la Plata, en la playa de Pocitos, Daniela Barros y Graciela Mazzini, dos de las pasajeras que sufrieron lesiones graves y no arreglaron económicamente con la empresa de transporte, contaron cómo viven desde aquel siniestro y denunciaron una falta de seguimiento de la compañía y de la Justicia.

Daniela, quien sufrió fracturas y heridas de gravedad, aseguró: “No lo llamo accidente, para mí fue un atentado. Estoy segura de lo que fue, no me cabe ninguna duda y lo voy a seguir manteniendo y sosteniendo”.

La pasajera relató los momentos previos al impacto: “Me acuerdo que todo el camino desde Plaza Cagancha vi pocos aciertos en cómo conducía, muchos desaciertos de frenadas, idas y venidas. Pasaba las paradas, tenía mucho enojo”.

Sobre la sensación de peligro inminente, Daniela dijo: “Saqué el celular de la cartera para despedirme de mis hijos y de mi mamá… Mientras pensaba también veía las imágenes, era como una película que corría rápido, muy fuerte”. Y agregó: “Gritábamos, creo que todos gritamos lo mismo: ‘Nos vas a matar, nos vas a matar’”.

Actualmente, Daniela sigue con secuelas físicas: “Tengo dos fijadores, diez tornillos y una herida larguísima en la espalda… Todos los días sigo con dolor, el dolor es constante”. Sobre la justicia, afirmó: “Primero quiero lo penal, que se cumpla la justicia… Yo quiero una pena para el chofer”.

Por su parte, Graciela, quien también tuvo fracturas graves y arrastra secuelas permanentes, relató: “Iba a trabajar como todos los días, pero de repente se hizo la locura”.

Graciela describió cómo tomó el ómnibus y percibió irregularidades en la conducción: “Estaba yo sola en la parada y como que no me vio, siguió media cuadra… Después iba como apurado”.

El momento del accidente, según su relato, fue caótico: “Me senté, me agarré de un fierrito… Traté de no mirar. Una vez que vi, que llegó a mucha velocidad, miré alrededor y vi a los demás… tirados en el piso. En el primer segundo no sentías nada, pero cuando intenté sentarme vi que mi pierna derecha no respondía, estaba blandita de la rodilla para abajo”.

Graciela añadió que la intervención médica inicial consistió solo en estabilizarla: “Luego, tuve que esperar 15 días para poder operar. Me fijaron con dos planchuelitas a los costados, unos tornillos… Dentro de seis meses me van a poner una prótesis”.

Sobre el impacto en su vida cotidiana, afirmó: “Con el bastón puedo caminar algo, pero muy poco. No volví a subir a un ómnibus, ni a trabajar… Estoy sin ingresos, sin poder moverme bien, sin poder descansar”.

Respecto a la investigación tras el siniestro, Graciela indicó: “No me han llamado de la Fiscalía ni de Cutcsa… Espero que se reconozca qué es lo que hizo el chofer, porque eso de que se mareó, se durmió o es inimputable, no es así”.

Al momento no hay nadie imputado o condenado por esta causa.

Ambas sobrevivientes coincidieron en que el siniestro cambió sus vidas y que el proceso judicial y la falta de seguimiento agravan su situación.

Daniela concluyó: “Mi deseo sería volver mi vida atrás y estar como estaba antes… Quiero creer que hay justicia”. Graciela, por su parte, sostuvo: “Ya no volvés para atrás, mentalmente, económicamente, todo mal… Espero que se sepa la verdad de lo que pasó”.

Fuente: Teledoce

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