
Cardama: “La recomendación al ministerio fue mía”, dijo excomandante en jefe de la Armada
Jorge Wilson afirmó en la comisión investigadora del Parlamento que la empresa española era la de “más capacidades operacionales”.
En el marco de la Comisión Investigadora que indaga el proceso de adquisición de las patrulleras oceánicas (OPV) al astillero español Cardama, el excomandante en jefe de la Armada Jorge Wilson explicó a los legisladores el proceso que derivó en la selección de Cardama.
Durante su comparecencia, Wilson detalló que, tras un primer intento de compra en 2022 —que incluía más de 80 requisitos técnicos—, el proceso fue retomado y reformulado en 2023, con criterios más acotados. Según explicó, se definieron condiciones básicas para las embarcaciones: que fueran de más de 1.500 toneladas, con hangar y cubierta para helicópteros, y capacidad de operar lanchas de interdicción. “No íbamos a volver a plantear determinadas capacidades que son las que trae cualquier buque”, sostuvo, según la versión taquigráfica a la que accedió Montevideo Portal.
A partir de ese nuevo esquema, se recibieron ocho propuestas de distintos astilleros internacionales, entre ellos, empresas de China, Francia, Países Bajos, Alemania, Colombia y España. Todas fueron analizadas por una comisión técnica de la Armada integrada por oficiales de distintas áreas.
La no elección de los otros astilleros que se presentaron se debió a una combinación de factores técnicos, económicos y operativos realizados por las autoridades.
En ese sentido, varias ofertas quedaron relegadas porque —si bien cumplían con los requisitos básicos—, no mantenían el mismo nivel de capacidades operativas que Cardama. Wilson señaló que en el proceso de mejora de propuestas algunos astilleros redujeron equipamiento para bajar costos, lo que afectaba el rendimiento de los buques. “Nos sacaban el cañón y nos decían que después lo poníamos nosotros”, ejemplificó, y agregó que también se recortaban sensores o se ofrecían lanchas más pequeñas.
En cuanto al factor económico y los plazos de entrega, el exjerarca aseguró que fueron un factor determinante. Entre las ocho propuestas, algunas eran más completas, pero más caras o con tiempos de construcción más largos, mientras que otras eran más baratas pero con menores prestaciones. En ese sentido, Cardama se posicionó —según Wilson— como la opción más factible.
Además, el excomandante en jefe de la Armada mencionó que el proceso de adquisición de las dos OPV tuvo dos llamados para la compra directa: uno para buques nuevos y otro para material usado. Sin embargo, esa instancia no prosperó. En el caso de los usados, no se presentaron ofertas, por lo que “se declaró desierta desde un comienzo”, señaló.
Según el exjerarca, la decisión final de recomendar a Cardama fue realizada por él en su calidad de comandante en jefe, tras considerar que era la opción que ofrecía más prestaciones al menor costo. Esto porque el astillero español “era el que más capacidades operacionales mantenía en comparación con las otras ofertas”, señaló.
Pese a ello, Wilson reconoció: “La recomendación al ministerio fue mía, con la salvedad de que era un astillero pequeño que no se conocía. En algún momento, alguien también mencionó que la Armada no tiene la capacidad de analizar un astillero. Nosotros tenemos diques que solamente hacen reparación naval. En el momento en que se quiso hacer construcción naval, nos costó sangre, sudor y lágrimas; tanto así que perdimos al personal capacitado”.
Además, defendió el rol de la Junta de Almirantes en el proceso, y aclaró que fue un “órgano asesor”.
También se refirió al diálogo que mantuvo en el proceso con el exministro de Defensa Javier García: “Le planteé mi posición, y quedó por eso. No hay documentación que se haya elevado más allá de la conversación que tuve con él”.
Fuente: Montevideo Portal