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Caso Loan: la Fiscalía reveló el plan en dos etapas para secuestrar al niño en Corrientes

Las autoridades encabezaron el segundo día del juicio por el caso del menor argentino; hay una persona que está especialmente comprometida.

Caso Loan: la Fiscalía reveló el plan en dos etapas para secuestrar al niño en Corrientes

Las autoridades encabezaron el segundo día del juicio por el caso del menor argentino; hay una persona que está especialmente comprometida.

Durante el segundo día del juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña en Corrientes, el Ministerio Público Fiscal expuso su hipótesis central: el niño, de cinco años al momento de los hechos, no se extravió sino que fue sustraído en un plan dividido en dos etapas, con roles específicos asignados a cada imputado

Los coautores de la sustracción

Según la acusación, Bernardino Antonio Benítez, Daniel Fierrito Ramírez, Mónica Millapi y Laudelina Peña habrían tenido participación central en el momento inicial: apartar a Loan del cuidado de su padre, José, llevándolo junto a otros niños hacia un naranjal ubicado a varios minutos de la casa, fuera del alcance visual de los adultos. Para la fiscalía, ese desplazamiento no fue casual sino parte de una acción coordinada que permitió aislar al menor, según informó TN. 

Benítez aparece como una figura especialmente comprometida: fue uno de los últimos adultos en ver a Loan con vida, sus versiones presentan contradicciones y su comportamiento posterior —movimientos solitarios, cambios de ropa y comunicaciones reiteradas— es considerado indicio de participación directa.

Laudelina Peña, en tanto, es señalada no solo como parte activa en el traslado de los niños hacia el naranjal, sino también como quien convenció a una adulta de regresar a la casa, lo que habría permitido que los menores quedaran bajo el control exclusivo del grupo. Para la fiscalía, ese accionar fue determinante para dejar a Loan sin protección externa. Ramírez y Millapi completan este núcleo.

El rol del matrimonio Pérez-Caillava

Carlos Pérez y María Victoria Caillava son ubicados en una segunda instancia dentro del mismo hecho. La acusación sostiene que, mientras el grupo del naranjal concretaba el aislamiento de Loan, el matrimonio permanecía en la casa de la abuela Catalina, pero habrían sido ellos quienes retiraron al niño del lugar utilizando su camioneta Ford Ranger blanca. En ese vehículo se detectaron rastros aromáticos compatibles con el menor, lo que refuerza la hipótesis de que allí se concretó el traslado. De este modo, Pérez y Caillava aparecen como quienes materializaron la salida de Loan de la escena, dando inicio a la fase de ocultamiento.

El encubrimiento y la intervención policial

El comisario Walter Maciel es acusado como partícipe necesario del encubrimiento posterior, no de la sustracción en sí. Según los fiscales, habría utilizado su posición para obstaculizar la investigación desde el inicio: construyó un escenario falso de búsqueda, adoptó medidas que desviaron la investigación e interfirió directamente en las primeras horas, consideradas clave para encontrar al niño. Para la acusación, su intervención marcó el paso de un hecho puntual a un proceso sostenido de ocultamiento.

Una escena montada y versiones contradictorias

Uno de los puntos centrales del planteo fiscal es la idea de una escena construida para simular un extravío. El hallazgo del botín de Loan es interpretado como parte de esa maniobra: habría sido colocado deliberadamente para reforzar la hipótesis de que el niño se perdió en el monte. La falta de rastros consistentes en los operativos con perros —que nunca pudieron establecer una trayectoria de desplazamiento— refuerza esa línea de investigación.

En este punto, Laudelina vuelve a cobrar relevancia: mantuvo comunicaciones constantes con Benítez en las horas posteriores y además impulsó inicialmente una versión alternativa sobre un supuesto accidente con la camioneta de Pérez y Caillava, hipótesis que ella misma descartó luego. Para la fiscalía, eso constituye un intento de desviar la investigación.

El grupo que habría entorpecido la causa

En paralelo, la fiscalía identificó a un segundo grupo de imputados que, sin haber participado de la desaparición, habrían desplegado maniobras para entorpecer la investigación. Entre ellos se encuentran Elizabeth Noemí Cutaia y Alan Cañete, señalados como líderes de una organización que operó bajo la falsa fachada de la Fundación Dupuy.

Junto a ellos, Nicolás Gabriel El Americano Soria —quien llegó a presentarse como miembro de Interpol—, Leonardo Daniel Rubio, Delfina Taborda, Pablo Javier Noguera, Pablo Gabriel Núñez, Verónica Paola Machuca Yuni y Valeria Liliana López habrían cumplido distintos roles dentro de ese esquema. Según la acusación, el grupo retuvo a menores y testigos en el hotel Despertar del Iberá, manipuló sus declaraciones mediante presión, engaños y promesas, e intentó instalar hipótesis falsas —como la de un supuesto ajuste narco— para desviar la investigación.

También se les atribuye haber obtenido dinero del municipio de 9 de Julio mediante facturación irregular por supuestos servicios profesionales, algunos prestados por personas sin título habilitante. A esto se suma la figura de Rossi Colombo, acusado de falso testimonio y de haber difundido información sensible sobre menores en medios de comunicación, lo que habría afectado el desarrollo de la causa.

Con este esquema, la acusación construye una hipótesis integral: Loan habría sido sustraído por personas de su entorno en un contexto de confianza, retirado del lugar con apoyo logístico y luego ocultado mediante acciones coordinadas, a las que se sumaron maniobras externas que dificultaron el esclarecimiento del caso.

Fuente: Montevideo Portal

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