
Otra casa usada como fachada: el modus operandi del residencial clandestino de La Unión
Los ancianos vivían hacinados y de forma insalubre en un sector, pero a la hora de las visitas eran llevados con sus familias a otro lugar.
El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) debió intervenir y activar su protocolo de emergencia en la jornada de este sábado luego de un operativo policial que terminó en la intervención de un residencial clandestino, en el que vivían más de 20 adultos mayores, ubicado en la esquina de Mateo Cabral y Comercio, en el barrio montevideano de La Unión.
Con el pasar de las horas, se fueron conociendo más detalles sobre cómo operaba el hogar y las condiciones en las que vivían los ancianos allí alojados. La primera información surgió a partir de la Jefatura de Policía de Montevideo: el accionar se inició tras la denuncia de vecinos, quienes oyeron a los adultos pedir auxilio.
Al acercarse al inmueble, los efectivos vieron en una ventana a dos mujeres y un hombre que pedían ayuda: decían estar encerrados, haber sufrido caídas y necesitar agua. Una vecina permitió el ingreso a través de un predio lindero, y los policías accedieron finalmente a la vivienda por la azotea.
El operativo terminó en el traslado de los adultos a un centro de salud y con la detención de la propietaria y la encargada del lugar. Luego, se divulgaron fotos de varios sectores de la casa en la que vivían los adultos, que reflejaban una situación de abandono severo: colchones sin sábanas, instalaciones eléctricas precarias, paredes con humedad y baños en malas condiciones de limpieza, entre otras.
Según informó Subrayado (Canal 10) en base a testimonios de familiares de los adultos mayores, el residencial utilizaba otra casa en mejores condiciones a la hora de las visitas. El modus operandi consistía en dirigir a los ancianos y a sus visitantes a un salón más prolijo, para luego devolverlos a los sectores que quedaron registrados en las imágenes.
En rueda de prensa, una mujer llamada Cristina, familiar de una de las víctimas, explicó: “Los tenían del lado del frente, nada que ver con lo que a mí me mostraron en esta casa. El otro local era una casa fría, con cuartos con olor a orín, con más gente. Vi hombres, y acá supuestamente eran mujeres; todas personas de edad descuidadas, así nomás”.
“Solo me llamó la atención que cuando vine a visitarla el primer día con mi hermana, el día de visita, ella nos abrazó y me dijo: ‘Sáquenme de aquí’. Justo hace dos días le deposité todo el mes, pero no me importa, la cosa es que mi madre esté bien. Le podría haber pasado cualquier cosa”, agregó.
El inmueble no contaba con cartelería identificatoria como residencial y la propia propietaria reconoció ante los policías que el establecimiento funcionaba de manera irregular y que había superado su capacidad de alojamiento.
Fuente: Montevideo Portal